Investigaciones filológicas de canarias Fundación César Manrique Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
 
Morro de la Loma del Pozo
 

1979 de 3033 
 Municipio:  Yaisa
Identificación Territorial: Punto elevado
Clasificación Descriptiva: Morfotoponimia
Morfologías singulares de interior

Punto elevado
  Glosario:
 

Lomo // Loma // Lomas // Lomillos // Lomita // Lomitos // Lomos : En Canarias, a una elevación no puntual, sino longitudinal y prolongada, con altura descendente y con la cima redondeada, se le llama lomo; es el interfluvio de los barrancos, razón por la cual la abundancia en la toponimia de uno está en relación directa con la abundancia del otro, y en los dos casos, con el tipo de orografía que caracteriza a cada isla. La de Lanzarote muy poco «abarrancada» y, por tanto, con relativamente pocos lomos en su toponimia, si los comparamos con los que tienen las demás, incluida Fuerteventura. Tan sólo 63 topónimos hemos registrado. Y una curiosidad toponomástica: cuando el lomo es «de cresta afilada» (Hernández Pacheco 2002: 220) se llama cuchillo, y de ellos hay algunos ejemplos en la toponimia de Lanzarote.


Morro // Morra // Morrete // Morrito // Morritos // Morros: Elevación puntual de roca basáltica desnuda, que queda generalmente de la erosión de relieves alomados. Un morro es una parte de un lomo: el remate rocoso y redondeado de un lomo.


Pozo // Poceta // Pocillos // Pocitos // Pozos : Los pozos de la toponimia de Lanzarote están, principalmente, en las zonas extremas de Famara y Los Ajaches y en algunos puntos del centro de la isla. Y responden, además, a una doble clasificación: unos constituyen un modo de extracción de las aguas subterráneas, los que están en la zona de Famara, y otros de almacenamiento de las aguas correntías de lluvia. De estos segundos son todos los de la costa del Rubicón, pues allí no hay aguas subterráneas. Pero de alguna forma estos pozos del sur de la isla pueden considerarse como ejemplos de un sistema mixto de almacenamiento y de extracción, pues según el estudio que de ellos han hecho Tejera y Aznar (1989: 42-43), se basan en el «sistema de eres» que usaron los aborígenes de varias islas, entre ellos los de Lanzarote: primero, la filtración de las aguas se detenía al llegar a la roca base, cuya naturaleza impermeable permitía su depósito; segundo, la extracción se desarrollaba por el sistema de eres: se retiraba la arena de superficie y entonces fluía el agua. Todos los pozos de San Marcial tienen este sistema, y por eso en la documentación antigua se especifica «con su entrada y su salida», lo que indica que los normandos que los hicieron debieron conocer el sistema de los aborígenes y lo aplicaron a sus pozos.